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Cómo afecta el invierno a la reparación de carrocerías en el taller imagen

Uno de los aspectos que más inciden en los profesionales que trabajan en un taller es la temperatura ambiente. El exceso de frío o calor afecta al rendimiento, y por tanto a la productividad, y a la salud de las personas. Por ello, vigilar la temperatura y humedad de las instalaciones es de vital importancia.

Según la normativa (anexo III del Real Decreto 486/1997) sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en el trabajo, la temperatura en el centro laboral debe situarse entre los 14 y los 25ºC, y la humedad relativa oscilar entre un mínimo del 50 y un máximo del 70%. No obstante, la recomendación es que la temperatura ideal de una estancia está entre 21 y 25ºC.

No obstante, no sólo al profesional del taller le afecta la temperatura, especialmente, el frío. Y es que los especialistas del repintado de vehículos saben que cuando llega el invierno y la temperatura baja, la preparación del trabajo de chapa y pintura tiene que adaptarse al frío y sus consecuencias. No en vano, las bajas temperaturas pueden hacer que, por ejemplo, los barnices y los endurecedores o catalizadores sean más viscosos (por eso, mejor usar rápidos o medios) y, por tanto, más difíciles de utilizar. 

La importancia de las cabinas

Ya te contamos en El Blog del Pintor, lo importante que es contar con una cabina de pintura en el taller de carrocería si queremos buscar productividad y rentabilidad, ya que este equipamiento permite disponer de unas condiciones idóneas, en una atmósfera controlada, que asegure la ausencia de partículas suspendidas en el aire (que contaminan el proceso) y que, gracias a su temperatura estable, permite acelerar los procesos de aplicación y secado.

Sin embargo, la práctica demuestra que aun en el mejor taller de chapa y pintura existen limitaciones en sus zonas de preparación pues están expuestas a las variaciones climatológicas y de temperatura según la altura sobre el nivel del mar. Por eso, conviene seguir algunos consejos que nos permitan minimizar lo más posible la incidencia de la temperatura ambiente en nuestro trabajo diario.

Consejos para que no nos afecte el invierno

La temperatura juega un papel fundamental en muchos procesos químicos y el repintado de vehículos no es una excepción. Por ello, los pintores de vehículos deben tenerla en cuenta en los meses de invierno, sobre todo, en zonas frías. Si bien los productos de calidad suelen tener un alto contenido en sólidos, que, hasta cierto punto, hacen que se comporten bien incluso cuando los ambientes no son ideales, el profesional del taller debe observar algunas condiciones mínimas para lograr resultados de calidad en invierno.

En este sentido, los barnices, en especial los que cumplen legislación VOC, no deben almacenarse en lugares donde la temperatura sea inferior a 20oC. Esta precaución garantiza su óptima viscosidad y capacidad de pulverización. Asimismo, es fundamental proteger los productos de base agua de las heladas.

Por otra parte, si un producto parece más grueso de lo habitual durante la mezcla, comprueba su temperatura y su viscosidad.  En la mayoría de los casos, el problema es simple: la pintura está demasiado fría. Así que, si piensas en realizar una dilución adicional con diluyente, mucho cuidado: puedes provocar defectos posteriores como, por ejemplo, el efecto piel de naranja. Y, cuidado, tratar de rectificar este fallo con capas extra de pintura, no es la solución, ya que pueden aparecer burbujas o pérdidas de brillo.

Ten cuidado también con la temperatura de la carrocería del vehículo, más aún, si ha estado expuesto a la intemperie esperando a ser reparado. Un buen consejo será introducir el vehículo en la cabina de pintura por un tiempo antes de empezar a trabajar sobre para que se atempere ¿Por qué? Si la chapa está muy fría se puede originar una película de humedad en la superficie cuando el vehículo se caliente. Esto puede crear problemas en la aplicación y en la adherencia de la pintura y ocasionar defectos posteriores como la formación de ampollas.

No menos importante es realizar una limpieza a fondo y a conciencia de la carrocería antes de comenzar a trabajar sobre ella. Recuerda que hay factores y agentes externos que, igual que dañan la pintura de la carrocería, su presencia en ella al realizar un trabajo de repintado puede provocar la aparición de defectos que arruinen nuestro trabajo.

Uno de estos agentes que podemos encontrarnos en invierno en la carrocería de los vehículos es la sal que se utiliza para combatir la nieve en la calzada. Ten en cuenta que los residuos de sal en la carrocería pueden causar defectos en la pintura, como, por ejemplo, la aparición, de nuevo, de ampollas. Por eso merece la pena poner especial cuidado en limpiar la carrocería. El tiempo dedicado nos garantiza la calidad posterior del trabajo de reparación. Un truco: los residuos de sal, mejor eliminarlos con un limpiador base agua.

Aplicación de barniz

Un último consejo: a la hora de aplicar un barniz se recomienda, además de tener una temperatura de unos 20-25ºC, usar un disolvente adecuado a la temperatura. Además, te facilitará las cosas utilizar una pistola HVLP de pico 1.3-1.4 y una presión en pistola de 2 bares o en boquilla de 0.7 bares.

Una vez preparado, cuando empecemos a aplicar el barniz, la primera mano deberá ser ligera, pero sin dejarlo pulverizado. Luego, espera unos 5-10 minutos de evaporación y, a continuación, aplica una mano normal de acabado, sin excedernos en la carga, para no provocar descolgados. A la hora de secar, si usas infrarrojos, deja primero que evapore unos 5 minutos y después aplica calor, según indique la ficha técnica (normalmente 30 minutos a 60ºC).

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