Cómo ahorrar en el consumo energético del taller de carrocería y mejorar su rentabilidad

La crisis energética desatada en los últimos meses, que ha llevado los precios de la luz y el gas a niveles nunca vistos, ha disparado los costes de los talleres de reparación. Unos costes que gerentes y responsables de taller se afanan en reducir para que no mermen la cuenta de resultados del negocio.

Este incremento desorbitado de los precios del gas y, sobre todo, de la electricidad nos ofrece la oportunidad para implantar medidas de ahorro energético en el taller con las que reducir de forma importante el consumo energético del taller, sin condicionar el aspecto productivo y el bienestar de los trabajadores.

Cómo ahorrar en el consumo energético en el taller

Suministro eléctrico

Es vital conocer la necesidad real y adecuar el suministro a la demanda, además, resulta imprescindible diferenciar entre la cuota por término de potencia, que engloba a su vez la potencia instalada, la demandada y la útil; y la referencia a energía.

El dueño o gerente del taller debe recibir asesoramiento sobre conceptos como complemento por energía reactiva, complemento por discriminación horaria, penalización por potencia, impuesto sobre la electricidad, alquiler del equipo de medida...

Suministro de gas

Para encontrar la solución a las necesidades reales del taller, es necesario analizar este concepto de forma similar al suministro de electricidad, teniendo en cuenta que la facturación se desglosa en término fijo, grupo tarifario e IVA.

Consejos para reducir la factura de la luz

El consumo de electricidad es, con mucho, el que mayor parte del pastel de los costes se lleva. De ahí, que no está de más poner el foco en algunos aspectos del día a día del taller y que nos pueden ayudar a ahorrar, tal y como recuerda Cesvimap en un artículo.

Iluminación

En el sistema de iluminación es donde podremos encontrar una mayor cantidad de oportunidades de mejora para optimizar el uso de cada amperio que nos entra por la acometida eléctrica del taller. Estas medidas son, en su mayoría, sencillas de realizar y precisan de una inversión contenida.

El taller debe contar con un sistema de alumbrado que garantice un adecuado nivel de iluminación en cada una de sus áreas y locales, en función de las tareas a realizar. Este aspecto es crítico en el área de pintura por razones obvias: allí se precisa un nivel de 750 luxes de iluminación, junto con un tipo de luz que facilite la visualización real de los colores.

Luces LED

Los sistemas de iluminación más usados están basados en pantallas de tubos fluorescentes, lámparas de descarga de gas y lámparas halógenas de incandescencia, empleándose un sistema u otro en función del consumo previsto y de las características y la calidad de luz que se precisa en cada lugar.

La oportunidad de ahorro que aquí encontramos es sustituir todos estos sistemas por tecnología LED, ya que, en la actualidad, existen luminarias de todo tipo basadas en esta tecnología que cumplen sobradamente las necesidades requeridas, con unos precios, hoy en día, muy competitivos.

A priori, puede parecer que la instalación de estos nuevos elementos de iluminación solo resulta interesante en los lugares de mayor consumo eléctrico de alumbrado, como cabinas, boxes de pintura y puestos de preparación, pero su implantación beneficia igualmente al resto de las áreas productivas del taller, o de servicio –oficinas, aseos, vestuarios o almacenes–. Incluso, puede plantearse su uso en el alumbrado de emergencia, luces indicadoras de cuadros eléctricos…

Sectorización, luz solar…

Otros dispositivos, como programadores horarios con reloj astronómico, células fotoeléctricas o reguladores de intensidad, y medidas como la sectorización de las zonas a iluminar, hacen posible optimizar aún más el consumo de energía eléctrica destinada a iluminación.

También debe plantearse el aprovechamiento de la luz solar, como complemento a la artificial. En muchos casos podrá ser un apoyo considerable, y capaz de reducir el consumo eléctrico. En este sentido, es interesante la gran variedad de tipos de lucernarios disponibles, o incluso de tubos de luz solar que pueden ser instalados en aquellos casos en los que las características constructivas del taller no permiten los lucernarios.

Equipamiento eléctrico

Una parte importante de la energía eléctrica consumida en el taller se destina al accionamiento de  máquinas y equipos eléctricos del área productiva. Si nuestro objetivo es contener las necesidades de consumo en este aspecto, deberemos dar la importancia que se merece al plan de mantenimiento.

Un incremento del mantenimiento del equipamiento del taller, aumentando el control y seguimiento, favorecerá su rendimiento, traduciéndose en que el consumo de energía no se dispare, e, incluso, se reduzca.

Ahora bien, un descenso significativo del consumo sólo será posible con la adquisición de nuevo equipamiento, que proporcione una eficiencia energética superior a la actual.

Existen diversas soluciones tecnológicas que permiten optimizar el consumo energético, adaptando el funcionamiento del equipamiento para que proporcione los parámetros necesarios que requiera cada tarea.

Es el caso de la tecnología Inverter, que se emplea principalmente en equipos de soldadura, cabinas de pintura, planos aspirantes de puestos de preparación de superficies, centralitas de aspiración de polvo de lijado o compresores para el abastecimiento de aire comprimido en equipamiento neumático.

Por ejemplo, en las cabinas con sistema Inverter en los grupos de movimiento de aire se consigue un importante ahorro eléctrico ya desde el arranque de los motores. Si, además, dispone de un sistema de control que adapte su velocidad a las necesidades de caudal de aire de cada operación, el ahorro puede aumentar. Con el ajuste y control adecuados el ahorro energético puede suponer un 50%.

Equipamiento ofimático

Aunque los equipos informáticos –ordenadores, impresoras...– no representen un consumo importante en el taller, es recomendable mantener pautas de ahorro, como su desconexión cuando no se están utilizando, especialmente la pantalla del ordenador, responsable de la mayor parte del consumo. También es interesante activar las funciones de ahorro energético que incorporan gran parte de estos equipos (apagados por horario, automáticos, configuraciones en espera, etc.).

Observando todas estas medidas de ahorro podremos reducir el consumo eléctrico en el taller, lo que tendrá su impacto positivo en la cuenta de resultados del negocio, que ha visto cómo se han disparado los costes con una inflación que ha llegado a superar el 10%.

¿Sabes cómo mejorar la rentabilidad del taller de chapa y pintura, optimizando el consumo de materiales y recursos? No te pierdas este post con el que te ayudamos a optimizar el empleo de los materiales de pintura en el taller, y a minimizar su consumo energético.

Volver