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Cómo evitar cinco de los defectos de repintado más habituales en el taller de carrocería

Los expertos de PPG nos ayudan a identificar varios de los defectos más comunes en el repintado de vehículos para prevenir su aparición y nos enseñan a resolverlos llegado el caso.

La rentabilidad del taller de carrocería está muy ligada a su eficiencia y productividad y uno de los elementos que más pueden contribuir (para mal) son los defectos de repintado ¿Por qué? Cada vez que tenemos que hacer frente a cualquier fallo surgido en alguna de las etapas de pintura estamos incrementando tiempos y costes.

Así, evitar los defectos de repintado es clave para el taller. Y la mejor forma de hacerlo es seguir escrupulosamente cada una de las fases recomendadas desde la preparación de la pieza hasta el secado de la última mano de barniz para prevenir su aparición.

 

Defectos de repintado


Los defectos de repintado son el gran enemigo del pintor. Por eso, lo ideal es prevenirlos, empezando por seguir siempre las recomendaciones del fabricante de cada uno de los materiales utilizados.

No obstante, en ocasiones, por mucho cuidado que se pongamos, pueden aparecer estos temidos fallos. Repasamos cinco de los más comunes.

 

velado

Velados

Los velados, nubes o flotaciones de color son formaciones que se producen por una falta de nitidez en el brillo —opalescencia— debido a la rápida evaporación del disolvente que, al enfriarse la superficie, produce la condensación de la humedad ambiental ‘insolubilizando’ al ligante.

Para evitar su aparición debemos pintar siempre en la cabina de pintura, evitando hacerlo fuera de ella, sobre todo, en condiciones atmosféricas adversas. De esta forma, debemos evitar pintar si la humedad relativa es superior al 80%.

Por otra parte, los diluyentes empleados han de ser los adecuados a la temperatura de aplicación, no forzando la evaporación entre manos con proyecciones de aire con la pistola. De igual forma, la instalación de aire comprimido ha de estar en perfecto estado de mantenimiento, sin condensación de agua. Tampoco debemos interrumpir la renovación del aire durante el secado a temperatura ambiente.

Si quieres saber más sobre los velados, no te pierdas este post.

 

 

Descuelgues o descolgados

Los descuelgues (o descolgados) son capas con exceso de producto que se forman adoptando apariencia de 'lágrimas' u ondas en las superficies verticales de la carrocería. Este defecto, que puede aparecer tanto en la pintura como en el barniz, se debe a un exceso de pintura que no se puede sostener en una superficie inclinada.

Pueden aparecer por errores en la aplicación de producto (aplicación de la pistola demasiado cerca de la superficie, una aplicación irregular, una baja presión de aire, un excesivo caudal de producto…).

También pueden intervenir otros factores como una excesiva dilución de la pintura o por el empleo de diluyentes inapropiados (demasiado lentos o demasiado pesados); un exceso de humedad en cabina o una temperatura de la pieza o ambiente demasiado baja... Para evitar su aparición, hay que procurar que tanto la pistola, como la técnica de aplicación y los materiales de pintura se ajusten a las condiciones de aplicación.

¿Y cómo corregirlo? En dimensiones reducidas, se puede lijar con papel P1000 o P1200 (al agua) y pulir la superficie (podemos utilizar el secado por infrarrojos para un mejor secado y posterior pulido). Si ocupan una superficie importante la única solución es lijar totalmente la capa o capas afectadas y pintar de nuevo.

Asómate a este post para saber más sobre los descuelgues o descolgados.

 

 

Ampollas

Se trata de pequeñas burbujas o granulaciones —protuberancias de aire húmedo que quedan ocluidas en la película— que pueden surgir en las capas de acabado.

Estas ampollas, que pueden aparecer en las fases de aplicación de la masilla, el aparejo, o del color y barniz, surgen por: formación de agua condensada, debido a cambios de temperatura; por presencia de pequeñas burbujas de aire atrapadas por las superficies porosas o parcialmente secas (por la masilla de poliéster); o bien por algún tipo de contaminación de la línea de aire comprimido (agua, grasa o suciedad).

¿Y cómo prevenirlas? Al pintar, evitaremos que las superficies estén mucho más frías que el ambiente para que la humedad no condense. También conviene verificar el secado completo de las capas inferiores y aislar las superficies porosas.

La solución para corregir las ampollas será eliminar las capas de pintura que haya por encima de la que ha ocasionado el daño y estructurar de nuevo la pintura.

Si deseas aprender más sobre las ampollas, visita este post.

 

hervidos

 

Hervidos

Las burbujas de disolvente o hervidos son puntos sobre la superficie recién pintada, que también pueden aparecer cuando se acaba de secar la pintura, que hacen perceptible además una pérdida de brillo.

Este defecto se produce cuando el disolvente queda atrapado por la pintura y sale al exterior rompiendo esta capa. Si el proceso de secado es desigual, o se realiza con una temperatura no adecuada, el resultado puede ser aún más pronunciado.
¿Por qué aparecen? Una inadecuada preparación del producto o del secado, o del diluyente empleado. También por un inadecuado tiempo de espera entre manos.

Podemos arreglarlo con una lija muy fina, puliendo y abrillantando o también intentando matear la superficie y aplicando el acabado para eliminar esos puntos.

¿Quieres saber más sobre los hervidos? No te pierdas este post.

 

Decoloración o ‘descolorido’

Este fallo, al igual que el sangrado, consiste en alteraciones del color más o menos extensas. Uno y otro tienen su origen en la interferencia que puede producirse entre la capa de acabado y las de preparación.

La decoloración suele presentarse como un color amarillento o rojizo que aparece en las superficies correspondientes a las áreas enmasilladas y se produce por una excesiva cantidad de catalizador incorporado a la masilla de poliéster (excesiva cantidad de peróxido en la mezcla), cuyo exceso llega a alterar los pigmentos de la pintura de acabado, modificando su color generalmente hacia tonos amarillos.

La forma de evitar la aparición de decoloraciones pasa por preparar la masilla de poliéster con la cantidad justa de catalizador. Así, una buena opción será utilizar una máquina dosificadora para mezclar la masilla, o si no, poner cuidado al calcular y medir la cantidad de peróxido.

Y en el caso de que aparezcan, será necesario el lijado de las capas de pintura hasta alcanzar la superficie enmasillada. Después, deberemos aislar con un aparejo de naturaleza epoxi y repintar.

Para conocer más a cerca de la decoloración, visita este post.


Conclusión

Los defectos en la pintura pueden ser visibles en cualquiera de las etapas del proceso, por lo que conviene comprobar, antes de iniciar cada paso, que el anterior se ha solventado satisfactoriamente.

Asimismo, una reparación no estará completada sin una inspección final que asegure la ausencia de defectos. Esta inspección será más efectiva durante una limpieza cuidadosa del vehículo previa a su entrega.

Como el análisis, por regla general, sólo puede realizarse de forma visual, la iluminación deberá ser suficiente en cantidad y calidad: luz natural (en días soleados) o de fluorescentes o lámparas portátiles con una buena potencia lumínica.

Si quieres aprender a prevenir y reparar otros defectos que pueden surgir en el repintado, asómate a este post donde podrás conocer qué es el metamerismo o cómo eludir, entre otros, la piel de naranja, los cráteres, las arrugas, los cuarteados o los pulverizados. Y si lo que quieres es conocer los mejores trucos de tres experimentados profesionales del repintado no te pierdas este otro post.

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