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altas temperaturas

Las altas temperaturas como las que se producen cuando llega el verano, como ya vimos en un post anterior, tienen un impacto importante en el trabajo diario, pues afecta tanto a los profesionales del taller de carrocería como a los materiales utilizados.

Sin embargo, el calor también tiene un efecto determinante en el propio quehacer del pintor, que debe adaptar su forma de trabajar teniendo en cuenta también la incidencia que las altas temperaturas pueden tener en cada etapa del proceso de repintado. En este sentido, conviene que tanto el profesional como sus responsables tengan en cuenta algunos aspectos.

Frente a las altas temperaturas, planificación

En primer lugar, conviene planificar adecuadamente tanto los horarios del personal como los de los propios trabajos de pintura. Así, será mejor emplear la cabina durante las primeras horas de la mañana y últimas de la tarde, cuando las temperaturas no son tan elevadas, dando prioridad a los trabajos de mayor envergadura y dejar los trabajos de preparación, lijados, masillas, aparejos o enmascarados para las horas de más calor.

Asimismo, es importante que el pintor adapte el proceso de reparación y los productos utilizados a las condiciones ambientales para garantizar un buen acabado final. En este sentido, es fundamental emplear, por ejemplo, endurecedores y/o diluyentes lentos o pesados para agilizar la evaporación y el secado de la pintura.

De igual forma, es crítico prestar atención a los tiempos de vida de la mezcla, ya que con altas temperaturas estos tiempos se ven reducidos respecto a indicados en la ficha técnica. También, es importante respetar los tiempos de evaporación de las pinturas antes de someterlas a las altas temperaturas de secado.

Por otra parte, una humedad relativa muy alta, por encima del 80%, dificultará la evaporación y secado de las pinturas, mientras que un ambiente seco agiliza estos procesos, debiendo actuar de forma similar a lo descrito con la temperatura.

¿Dónde puede afectar también el calor?

Temperatura del aire a presión

Además de la temperatura y la humedad ambientales, otro factor que puede influir en una aplicación incorrecta es la temperatura del suministro del aire a presión, que si no la controlamos pueda afectar negativamente al resultado final, igual que lo hace la presencia de polvo o partículas sólidas, aceites, grasas y siliconas…

Correcta medición del color

Cada vez es más habitual que el taller de chapa y pintura utilice un espectrofotómetro como herramienta para la medición del color. En la lectura, además de la calibración del equipo y de la limpieza y pulido en la zona de medición, es importante tener en cuenta la temperatura de la superficie a medir.

Lo óptimo es una temperatura en torno a 20ºC con una desviación máxima de ±5ºC, ya que a temperaturas extremas la lectura puede ofrecer valores erróneos. Por este motivo, no deben realizarse mediciones en vehículos que lleven expuestos a altas o bajas temperaturas mucho tiempo.

Defectos de repintado por el calor

No pocos defectos de repintado están relacionados con temperaturas y/o humedad inadecuadas. En el caso de altas temperaturas podemos encontrarnos, por ejemplo, con hervidos, pues un secado de la pintura a una temperatura demasiado alta, un empleo de diluyentes demasiado rápidos o una subida excesivamente rápida de la temperatura de secado puede dar lugar a este defecto.

Asimismo, puede surgir la temida piel de naranja, ya que una evaporación de los disolventes y  diluyentes demasiado rápida o pintar una superficie caliente pueden provocar este efecto en el acabado.

También, con altas temperaturas puede haber una pérdida (o falta) de adherencia por una aplicación demasiado seca de la pintura o un excesivo tiempo entre la aplicación de una mano y la siguiente o desde la preparación de la pintura 2K a su aplicación, ya que se reduce el tiempo de vida útil de la mezcla.

De igual forma, podemos enfrentarnos a una pérdida de brillo. Así, una incorrecta utilización de catalizadores y diluyentes, así como no respetar los tiempos de secado o una carga excesiva de producto durante la aplicación, puede provocar la pérdida de brillo de la capa final con temperaturas elevadas.

Además, las elevadas temperaturas pueden producir sombras, ya que el calor dificulta la orientación de las partículas de efecto, impidiendo que estén lo suficientemente húmedas en su contacto con el soporte. Esta incorrecta orientación de las partículas puede provocar cambios en la altura del tono del color, o la aparición de sombras y ráfagas en el acabado.

El calor y los vehículos eléctricos

En el caso de vehículos eléctricos e híbridos, es importante conocer los límites de temperatura a los que pueden someterse sus baterías. Estos valores se indican en la documentación del vehículo, y si se supera el nivel máximo de temperatura establecido (la temperatura máxima promedio está en los 65ºC) durante el secado en cabina se puede deteriorar la batería.

Hoy en día este problema es evitable gracias al desarrollo de pinturas de productos como barnices o aparejos de secado rápido o a menor temperatura, a 40ºC o a temperatura ambiente. Así, es recomendable su uso en el repintado de vehículos eléctricos e híbridos.

Si quieres evitar que el calor afecte a vuestro trabajo diario, este post te ofrece algunas claves para evitar que las altas temperaturas afecten al rendimiento del taller. Y si lo que quieres es mejorar tu negocio, no te pierdas este otro post en el que descubrirás cómo PPG te puede ayudar.

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