carrocerías de fibra de carbono

¿Reparar o sustituir los daños en las carrocerías de fibra de carbono? Hasta no hace mucho tiempo, la opinión generalizada era que la opción más económica y rentable era sustituir. Sin embargo, la creciente penetración de la fibra de carbono en cada vez más piezas de la carrocería y en cada vez más vehículos, junto al mejor equipamiento y conocimientos disponibles para su reparación, han hecho que los expertos se inclinen por reparar siempre los daños 'estéticos' y valorar adecuadamente la reparación de los estructurales.

La fibra de carbono, también conocida como CFRP (Carbon Fiber Reinforced Plastic), es un material cada vez más usado en los vehículos debido a su bajo peso y relativamente alta resistencia mecánica. De hecho, se estima que el crecimiento del mercado de la fibra de carbono para automoción será del 7% anual hasta 2026.

Diversos centros europeos dedicados a estudiar la reparabilidad de los vehículos coinciden en señalar que cada vez son más las intervenciones rentables de reparación de piezas de fibra; también que esta actividad constituye una oportunidad de negocio para los talleres que dispongan de los conocimientos y equipamiento necesarios para hacerlo.

¿Cómo es la fibra de carbono en automoción?

La fibra de carbono para carrocerías se compone de fibras sintéticas que, por sí solas, no tienen resistencia estructural. Necesitan un componente que actúe como ligante, la resina, formando un material compuesto (kevlar, polietileno, vidrio...). También se puede dotar a la resina de grafeno, que mejora la resistencia del compuesto, dando lugar a materiales usados para elementos estructurales.

Dependiendo de las características que se pretendan para cada pieza o elemento de la carrocería, se decidirá tanto la cantidad de filamentos que compongan el hilo del entramado de la fibra, como el tipo de tejido (la dirección del entramado le dará las cualidades de resistencia), y la resina, siendo la más común la epóxica, que le dará la resistencia a los agentes externos.

Las piezas de fibra de carbono se caracterizan por su alta resistencia mecánica, excelente tenacidad, resistencia a la corrosión y al envejecimiento, a los ácidos alcalinos y a algunos disolventes, alto módulo de elasticidad, buena propiedad ignífuga, resistencia a la fatiga, gran flexibilidad, peso ligero...

La fibra de carbono ¿sólo en coches deportivos?

La fibra de carbono, cuyo origen para automoción está en la F-1, se ha utilizado durante décadas (aún hoy) en superdeportivos. Sin embargo, desde mediados de los 2010 su llegada a coches más ‘asequibles’ ha ido en aumento (del VW Golf al Serie 7 de BMW, Tesla X, S, Audi RS5 Coupe, Alfa Romeo 4C…), una tendencia que continuará con la proliferación de los coches eléctricos…

Y es que BMW, por ejemplo, inició el uso de la fibra de carbono en sus eléctricos i3 e i8. No en vano, la fibra de carbono resulta más rentable en estos vehículos, porque las baterías de iones de litio son caras. Y menos peso supone una batería más pequeña: una compensación rentable.

La reparación de la fibra de carbono

Las reparaciones de las piezas de fibra de carbono no están estandarizadas. La decisión de reparar o sustituir se determina teniendo en cuenta si técnicamente es posible realizar la reparación; la zona y accesibilidad de los daños; y el coste. También, es importante considerar la función de cada pieza, y si el objetivo es estético o estructural. En todo caso, las reparaciones deben realizarse en zonas del taller controladas, para asegurar su alta calidad y evitar la contaminación, especialmente, por polvo.

Existen dos técnicas principales de reparación, basadas en dos sistemas similares a los procesos de fabricación: con fibra seca (moldeo por contacto a mano) o con fibra húmeda (preimpregnados).

Uno de los daños más habituales a reparar son los roces superficiales. En ellos solamente está dañada la capa exterior, lo que no suele afectar a la integridad estructural de la pieza. Se realiza una reparación cosmética, que consiste en proteger y decorar la superficie, normalmente, sin emplear materiales de refuerzo. Los arañazos, abrasiones superficiales o erosiones se pueden reparar aplicando una o más capas de resina transparente, catalizada para curar a temperatura ambiente en la superficie dañada. Tras lijar y barnizar con protector de rayos UV, la pieza queda lista.

Por su parte, las reparaciones estructurales se realizan cuando el daño ha debilitado la estructura de la fibra. Generalmente, las reparaciones estructurales requieren añadir capas adicionales en el área de reparación y reforzar internamente aquellas en las que el espesor es mínimo.

En estos casos, es importante tener en cuenta si la pieza va pintada o si el tejido de fibra tiene carácter estético. Para ello se pueden utilizar los dos métodos de reparación mencionados, si bien, el ‘prepreg’ permite acabados más fáciles y de mayor calidad final.

Los nuevos materiales utilizados en los vehículos suponen un reto para el taller de carrocería que debe adaptarse a esos nuevo requerimientos ¿Te preocupa la competitividad de tu negocio? Quizás te interese aprender a hacer análisis eficaces de los competidores de tu taller de carrocería para atraer clientes. Y si lo que necesitas son ideas para mejorar tu taller de chapa y pintura, no te pierdas este otro post.

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