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Defectos de repintado: bajo poder de cobertura imagen

Ya hemos hablado en post anteriores de la importancia de poner especial cuidado en cada etapa del proceso de repintado de vehículos. Un trabajo de pintura bien hecho pasa por ser meticulosos en cada paso, para conseguir que el resultado final sea óptimo.

Uno de los muchos peligros a los que se enfrenta el pintor de coches en su trabajo diario en el taller es el bajo poder de cobertura que pueda tener la pintura. Se considera que esto sucede cuando ésta no enmascara o tapa la tonalidad de la capa inferior.

Así, este defecto, también conocido como bajo poder cubriente o de cubrición, es fácil de reconocer, ya que visualmente aparecen diferentes tonalidades en una misma zona. Una de ellas es, precisamente, la parte que no ha quedado bien cubierta.

Cuidado al diluir la pintura

Son varios los motivos por los que puede aparecer este defecto. El primero de ellos es porque la pintura se ha diluido demasiado, disminuyendo el poder cubriente por unidad de volumen.

Por otro lado, también puede aparecer porque el espesor de la película es insuficiente en una zona de la pieza, o bien porque el pigmento tiene bajo poder cubriente, habitualmente en colores rojos y amarillos.

Cómo prevenirlo

Para prevenir su aparición y, por tanto, tengamos que repetir nuestro trabajo, con la consiguiente merma en la eficiencia por el desperdicio de tiempo y materiales que supone, debemos seguir una serie de pautas que nos ayudarán a conseguir un mejor resultado.

En este sentido, debemos utilizar siempre el diluyente recomendado, y en las cantidades indicadas, por el fabricante. Además, es importante aplicar las manos de color necesarias hasta conseguir la total cubrición. Así, en colores de bajo poder de cobertura, se deberán aplicar manos adicionales de producto, hasta conseguir la cubrición e igualación con el resto del vehículo.

La única solución para solventar este defecto será secar el acabado, para después matear y repintar.

 

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