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ceras

El repintado es una de las operaciones clave en el taller de chapa y pintura, puesto que culmina la reparación de cada vehículo que acude a nuestras instalaciones por algún problema en la carrocería. De esta forma, una adecuada elección del color, además de una aplicación correcta de la pintura, posibilita que el resultado final sea de la máxima calidad, que haga imperceptible la actuación correctora que hayamos realizado.

No obstante, y a pesar de la gran importancia que tiene la aplicación de las distintas capas que conforman el acabado, no menos importante es la preparación previa del soporte.

Y es que, aunque el profesional del taller realice la aplicación de la pintura de forma correcta, el acabado final se verá afectado seriamente si cualquiera de los pasos previos al repintado se lleva a cabo de forma deficiente. En este sentido, destacan las operaciones de preparación de la pieza o piezas que se vayan a pintar.

¿Qué es eso de la incorporación de ceras?

En línea con esto, uno de los defectos que más puede estar vinculado a esas fases previas al pintado es el de la incorporación de ceras, es decir, embarraduras o áreas sin brillo en la película de pintura, donde el área afectada puede notarse ‘grasienta’.

¿Por qué aparece este defecto? Como siempre, no hay una única causa si bien se produce por la absorción de cera por parte de la película de la pintura debido, principalmente, a la aplicación del abrillantador de cera antes de que la pintura esté totalmente endurecida.

Asimismo, la incorporación de ceras también se da por un uso excesivo o incorrecto del abrillantador o de compuesto abrasivo, o por una técnica de pulido incorrecta, o bien por el almacenamiento de vehículos guardados con cera en condiciones calurosas y bajo la incidencia directa del sol.

Cómo prevenir este defecto y cómo rectificarlo

En general, las buenas prácticas y la máxima atención en etapas críticas del repintado permitirán al pintor evitar la incorporación de ceras y, por tanto, ese acabado 'grasiento'. De este modo, algunas recomendaciones específicas nos ayudarán a esquivarlo. Por ejemplo, es muy importante dejar que la superficie esté completamente endurecida antes de pulir.

De igual forma, es clave utilizar solamente productos recomendados y hacer uso de ellos tal y como está indicado en sus fichas técnicas. También es muy importante emplear una técnica correcta de pulido, asegurando que el nivel de brillo sea uniforme por toda la superficie. Y, por supuesto, no olvides proteger los vehículos almacenados del calor excesivo y del sol.

¿Y para rectificar la incorporación de ceras? Lo primero será aplicar un removedor/desengrasante, para, a continuación, efectuar un pulido con abrillantador sin ceras. Un consejo: conviene repetir el proceso hasta que la cera haya sido eliminada de la superficie. Después, volver a pulir.

¿Y en los casos más graves? Aquí, la única opción será lijar, limpiar con el líquido removedor de grasas y ceras, y luego volver a repintar.

Si quieres aprender a prevenir y reparar cinco de los defectos de repintado más habituales en el taller de carrocería, no te pierdas este post.

De igual forma, puedes asomarte a este otro donde conocerás qué es el metamerismo o cómo eludir, entre otros, el defecto conocido como piel de naranja, los cráteres, las arrugas, los cuarteados o los pulverizados.

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