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Defectos de repintado: cómo evitar y corregir la contaminación del acabado final

Conseguir un acabado final perfecto no siempre es fácil. Y es que, para lograrlo, el profesional del repintado de vehículos debe prestar el máximo cuidado en todas y cada una de las fases del proceso, desde la preparación hasta el secado final, como ya hemos comentado en numerosas ocasiones en El Blog de PPG.

De este modo, si seguimos escrupulosamente todos los pasos y respetamos todas las recomendaciones del fabricante en cada uno de los productos y materiales utilizados será mucho más fácil conseguir el acabado perfecto y evitar los temibles defectos de repintado.

No obstante, en esta categoría podemos encontrarnos fallos que no tienen que ver directamente con el proceso de repintado, pero sí con las precauciones y el cuidado que pueda poner el profesional con los factores externos

¿Qué es la contaminación del acabado?

Este defecto se produce por residuos depositados en forma de manchas, vetas o salpicaduras, o manchas y decoloración de la superficie. Ésta puede presentar manchas grasientas o pegajosas, estar recubierta con partículas, o puede presentar un tacto arenoso.

¿Y por qué se produce? Son muchos los agentes externos que pueden contaminar la superficie repintado si bien las más comunes. Las fuentes más comunes son savia o resina de árboles, hojas mojadas, bayas, frutos o excrementos de pájaros depositados sobre la pintura, o restos de producto por la evaporación de líquidos que también pueden causar formación de ampollas.

De igual forma, puede contaminarse el acabado por la proyección de chispas, ya sean cenizas de las líneas eléctricas aéreas de las vías de tranvía o ferrocarril o por la proyección de chispas de soldadura, esmerilado o rectificado (esto hace que las partículas de hierro en parte incandescentes quemen la superficie de la pintura).

También las proyecciones de cemento u otros polvos químicamente activos (cal, alquitrán…), una cabina sucia o una ropa de trabajo poco apropiada pueden ser los causantes de la contaminación del acabado.

Cómo prevenir la contaminación del acabado

En la prevención de la contaminación del acabado es muy importante no sólo realizar una buena limpieza antes de repintar. También conviene comprobar que la superficie sigue limpia antes de dar la siguiente capa de producto (podemos pasar un ‘atrapapolvos’ una vez nos aseguremos que la superficie está completamente curada). Del mismo modo, es clave no dejar residuos o suciedades en contacto con la superficie. En este sentido, siempre que sea posible debemos guardar el vehículo bajo cubierto y lejos de posibles fuentes de contaminación (heces de pájaros, lluvia ácida, proyecciones de gravilla...). 

Si se utiliza cabina u horno en el proceso de secado, conviene asegurarse de que el filtrado del aire es correcto y que se encuentra en buenas condiciones de mantenimiento para evitar la entrada de vapores o humos a la cámara de secado. Así, un buen mantenimiento de estos elementos es fundamental, así como el utilizar ropas de trabajo libres de fibras.

Consejos para su corrección

Para rectificar la contaminación del acabado, debemos tener en cuenta que las manchas ligeras pueden ser eliminadas mediante lavado con agua caliente y un detergente neutro, seguido por un lavado con una solución al 10% de ácido oxálico para eliminar deposiciones férricas. Después, aclarar, pulir y abrillantar para restaurar el brillo. Si la mancha y decoloración persiste, con quedará más remedio que lijar y repintar.

En el caso de proyección de partículas, deberemos eliminar inmediatamente las partículas metálicas y pulir y encerar la superficie. Cuando se realicen trabajos de esmerilado o soldadura, hay que asegurarse de que todos los vehículos o piezas cercanos están totalmente tapados para protegerlos.

Si quieres aprender a prevenir y reparar cinco de los defectos de repintado más habituales en el taller de carrocería, no te pierdas este post.

De igual forma, puedes asomarte a este otro donde conocerás qué es el metamerismo o cómo eludir, entre otros, el defecto conocido como piel de naranja, los cráteres, las arrugas, los cuarteados o los pulverizados.

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