Defectos de repintado: los cráteres y cómo evitarlos imagen

Cualquier especialista del repintado de vehículos ha tenido que lidiar en el algún momento de su trayectoria profesional con uno de los defectos más comunes: los cráteres. Y no, no estamos hablando de esas huellas que dejan en los cuerpos celestes, los meteoritos que impactan contra ellos. 

Este fallo en el repintado, pequeñas depresiones circulares con los bordes sobresalientes en la superficie de la película de la pintura y que, en algunos casos, pueden presentar impurezas en el centro, se trata de un defecto superficial producido por falta de humectación al soporte o la capa de fondo, dejando éstas a la vista, en mayor o menor grado, en función de la tensión superficial.

Se trata de pequeños agujeros que pueden tener un tamaño de entre 0,5 y 10 mm de diámetro, en los casos más extremos.

¿Por qué aparecen los cráteres?

A diferencia de los que podemos ver en la Tierra o la Luna, que se producen por el impacto de otro cuerpo, en el repintado de vehículos, los cráteres o ‘siliconas’ suelen aparecer principalmente por la presencia de contaminantes como silicona, grasa, aceite, ... que repelen la pintura.

De esta forma, éstos pueden presentarse si utilizamos trapos antiestáticos de manera no uniforme, que, con la liberación de residuos de ‘resinas’ sobre el soporte, provocan luego su formación.

Asimismo, como decíamos antes, éstos pueden producirse por la presencia de silicona, en el ambiente —interno o externo al taller— o sobre el soporte, o de otros contaminantes (grasa, ceras, aceite, etc.) en la línea de aire comprimido o por suciedad en los equipos de aplicación, es decir, en la pistola aerográfica.

También, en el caso de los productos al agua, la presencia de disolventes en la pistola puede provocar la aparición de cráteres.

¿Cómo podemos evitarlos?

Como ya hemos indicado en otras ocasiones, la limpieza en todo el proceso de repintado es fundamental para un buen acabado. Y siguiendo este consejo, evitaremos la formación de cráteres y otros posibles defectos en la pintura.

De este modo, limpiar y desengrasar meticulosamente el soporte antes de la aplicación de la pintura, utilizando los correspondientes disolventes antisilicónicos y prestando atención a quitar el disolvente antes de que se seque, es el primer consejo para evitar la formación de cráteres.

Asimismo, es importante seguir otras recomendaciones como controlar periódicamente tanto los filtros de la cabina de pintura como efectuar purgas en la línea de aire comprimido. De igual forma, es clave utilizar herramientas para la pintura (aerógrafo, recipientes, varillas, etc.) perfectamente limpias, así como limpiar con disolventes adecuados y secar la pistola, cuando se utilizan productos al agua.

¿Y cómo se soluciona?

Para solucionar la aparición de cráteres en la pintura, deberemos actuar una vez hayamos comprado que el acabado está totalmente seco.

Entonces, deberemos lijar la superficie hasta la completa eliminación del defecto. Después, limpiaremos meticulosamente con disolvente antisilicónico y, a continuación, volveremos a pintar.

En el caso de defectos muy severos, puede ser necesario utilizar un aditivo en la pintura que impida la formación de cráteres, pero siempre siguiendo escrupulosamente las indicaciones del fabricante.

Cráteres en el fondo

También es posible que aparezcan cráteres en la superficie de la capa de fondo, y que pueden manifestarse, además de lo comentado anteriormente, por una utilización inadecuada de catalizadores o diluyentes, o bien por un secado erróneo.

En este caso, la solución será exactamente la misma que la indicada antes si bien nos sirve para recordar que es muy importante respetar exactamente las indicaciones reflejadas en las fichas técnicas de los productos.

Y ya que hablamos de cráteres, ¿sabes cuál es el mayor localizado en la Tierra y producido por un impacto? Se trata del cráter de Tierra de Wilkes, al este de la Antártida y debajo de Australia. Es tres veces mayor que el cráter de Chicxulub, en el Golfo de México, donde cayó el meteorito de 10 km. que extinguió a los dinosaurios hace 65 millones de años.

El cráter de Tierra de Wilkes tiene 500 km de diámetro (frente a los 170 del de Chicxulub) y se formó hace 250 millones de años tras el impacto de un objeto de unos 50 km. Se encuentra bajo una capa de hielo de más de un kilómetro de espesor y fue observado por primera vez en 2006.

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