Defectos de repintado: qué es la corrosión y cómo evitarla imagen

Si eres seguidor habitual de El Blog del Pintor habrás podido comprobar lo importante que es evitar la aparición de defectos de repintado para el taller especialista en reparación de carrocería. Y es que un trabajo de repintado defectuoso es malo tanto desde el punto de vista del cliente como del taller.

Por eso, siempre será mucho más rentable efectuar correctamente todos y cada uno de los pasos para la reparación de cualquier golpe de chapa, invirtiendo el tiempo necesario, que querer realizar un trabajo sin poner el cuidado debido, para que luego salga algo mal y debamos repetirlo.

No hay nada peor para la productividad y rentabilidad del taller de chapa y pintura que un mal trabajo de repintado que requiera repetición. Por ello, es muy importante ser eficientes, eso sí, sin que necesariamente debamos ser lentos. Así, realizar con toda la atención cada etapa del proceso de repintado, evitará errores y contribuirá a reducir al máximo la posibilidad de la aparición de defectos.

¿Qué es la corrosión?

Uno de los defectos que podemos evitar en el taller de carrocería tras el repintado es la corrosión, que no es más que la aparición de óxido debido a la presencia de humedad en el soporte, desencadenando la reacción electroquímica del metal con el oxígeno. De este modo, la pintura se desprende, formando ampollas o decoloración de la película de pintura, especialmente alrededor de los anclajes y uniones de la carrocería, bordes de piezas o juntas.

¿Y por qué aparece? Estos daños en la superficie pintada (por ejemplo, por daños provocados por gravilla, arañazos…) se producen por la filtración de humedad en las capas subyacentes o en el substrato de metal.

Sin embargo, también se puede dar la formación de óxido superficial, por ejemplo, en superficies recién tratadas con chorro de arena. También puede parecer la oxidación por una eliminación insuficiente del óxido o mala retirada de las partículas de metal que quedan en la superficie tras el lijado, incluso, también puede surgir por un sellado insuficiente o inexistente de las cavidades huecas.

De igual forma, podemos encontrarnos con este defecto por una falta de limpieza del soporte, o bien por que éste haya estado expuesto a ambientes corrosivos. También puede surgir por una larga exposición ambiental del soporte sin recubrir. Asimismo, podemos toparnos con este fallo si hemos realizado un pretratamiento inadecuado del soporte antes de pintar.

Por todo esto, debemos asegurarnos de que todas las superficies de metal sean tratadas e imprimadas correctamente antes de pintar. Además, deberemos evitar una humedad excesiva en la cabina de pintura, así como la presencia de agua en el aire de aplicación.

¿Cómo corregir la corrosión?

Dos buenos consejos para el cliente con el objetivo de evitar la aparición de corrosión en la carrocería de su vehículo: lavarlo periódicamente y pulirlo con cera, especialmente en invierno; así como acudir al taller inmediatamente para tratar y repintar las superficies donde la pintura se haya podido desprender.

La corrosión aislada bajo la pintura podremos arreglarla dando retoques con un pincel, previa eliminación cuidadosa de la oxidación. Mientras, la corrosión más importante y extendida precisará de un nuevo repintado, una vez efectuada la reparación correspondiente. Como recomendación general recuerda siempre eliminar todo rastro de corrosión antes de pintar.

De esta forma, debemos limpiar a fondo la superficie metálica con un producto específico, quitando todo el óxido (por ejemplo, mediante lijado, decapado o chorro de arena) hasta obtener un substrato de metal desnudo (proteger con estaño todas las uniones soldadas y tratar la superficie con limpiadores pasivantes o fosfatantes). A continuación, debemos imprimar con una imprimación anticorrosiva y repintar usando los fondos y esmaltes adecuados.

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