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Defectos de repintado

¿Hay algo mejor que un acabado perfecto en cada una de las intervenciones realizadas en el taller de reparación de carrocería? Únicamente, que éste se consiga en el tiempo indispensable para realizar cada uno de esos trabajos, y empleando los productos y la energía estrictamente necesaria para llevarlos a cabo. Sólo así estaremos ante operaciones rentables.

Y es que, el tiempo es oro en el taller de chapa y pintura (eso ya lo sabes). Lo que desconoces es el tiempo que vas a tener que perder/emplear por tener que repetir un trabajo, motivado por la aparición de un defecto tras el repintado. Es evidente que ese tiempo variará en función del fallo, su extensión… pero también lo es que rara vez sea una operación de unos pocos minutos (¿estás dispuesto a perderlos?)

Por eso, prevenir es curar. Y saber qué debemos hacer (y qué no) para evitar que surjan defectos de repintado en nuestros trabajos en el taller es fundamental para conseguir no sólo evitar pérdidas de tiempo y aumentos de costes innecesarios, sino también para obtener la satisfacción por lograr unos acabados perfectos, siendo eficientes y productivos.

Todos los pintores de vehículos tiene sus trucos para evitar la aparición de defectos, pero ¿sabes qué es el escamado de la pintura y cómo evitar su aparición?

El escamado de la pintura

El escamado (o descamado —flaking, en inglés—)  no es más que pintura que se levanta de la superficie subyacente en forma de escamas o copos (de ahí su nombre en inglés). Estas escamas se pueden partir fácilmente y tienden a desprenderse de los bordes de la superficie.

¿Y por qué aparece? Esta pérdida de adherencia entre una capa de pintura y la superficie subyacente puede venir motivada por varias causas. En primer lugar, puede deberse a que la base se haya contaminado por ceras, grasas, siliconas, aceites, agentes desmoldeantes, agua, corrosión o jabón.

escamado, descamado o flaking

Asimismo, puede producirse por un  uso incorrecto (o no uso) de preparador pasivante de metales en el caso de superficies de acero o de aluminio; por una fijación de la superficie inadecuada; porque la superficie esté demasiado caliente (o fría) durante el pintado; o por un uso de imprimación incorrecta o que ésta no se haya secado completamente.

De igual forma, una viscosidad de la pintura incorrecta; el uso de un diluyente inapropiado o de baja calidad; una presión del aire comprimido excesivamente alta; unas capas de pintura excesivamente gruesas; o una acumulación de tensión entre dos capas de pintura adyacentes también pueden acabar en un escamado de la pintura.

¿Y cómo evitarlo?

En primer lugar, asegúrate de que la superficie a pintar esté escrupulosamente limpia (seca siempre la superficie con paños limpios). Asimismo, utiliza siempre el acondicionador de metal correcto en superficies de acero o aluminio (aplicar la pintura a los 30 minutos tras la preparación del metal para evitar la aparición de corrosión), y lija la superficie correctamente antes de pulverizar, teniendo cuidado de eliminar todo el polvo del lijado antes de pintar.

De igual forma, comprueba que la superficie a pintar esté dentro del rango de temperatura recomendado durante su pintado y secado; y sigue el proceso de imprimado correcto (asegurándote de que la imprimación está totalmente seca antes de su repintado).

Por otra parte, no pierdas de vista la pintura: hay que diluirla hasta su viscosidad correcta utilizando únicamente diluyentes recomendados. Además, ajusta la presión del aire comprimido lo más baja posible pero consistente con la atomización adecuada.

Y para concluir, aplica la pintura en capas delgadas y húmedas, y usa únicamente la gama de productos de un solo fabricante de pintura para evitar sorpresas.

¿Y cómo solucionamos el escamado? La rectificación de este defecto es sencilla (e inevitable): retira la pintura desprendida del área afectada, prepara la base correctamente y vuelva a pintar.

Si quieres aprender a prevenir y reparar otros defectos que pueden surgir en el repintado, asómate a este post donde podrás conocer qué es el mapeado o cómo eludir, entre otros, la piel de naranja, los cráteres, las arrugas, los cuarteados o los pulverizados.

Y si lo que quieres es conocer los mejores trucos de tres experimentados profesionales del repintado no te pierdas este otro post.

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