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eficiencia

A diario hacemos innumerables acciones con el ‘piloto automático’. Ni siquiera pensamos en lo que estamos haciendo. Naturalmente, siempre hay algo de pensamiento independiente involucrado. Después de todo, no somos robots. Pero mucho de lo que hacemos es tan habitual que casi ‘se hace sólo’.

Sin embargo, en el taller no pasa lo mismo. Aunque hagamos las mismas operaciones casi todos los días, no hay reparaciones o repintados idénticos que podamos replicar una y otra vez. Aquí es donde entra en juego nuestro pensamiento autónomo; la evaluación que requiere cada OT, cada tarea necesaria para entregar el vehículo en las mismas condiciones que tenía antes del siniestro. Y, por supuesto, el objetivo es hacerlo lo más rápido posible, pero con la máxima calidad… y a la primera.

La eficiencia de cada profesional es, al final, la eficiencia del taller. Ningún pintor (o chapista) es una isla, sino que todos manejan un remo del mismo barco. Entonces, ¿qué puede hacer cada pintor para contribuir a mejorar la eficiencia general del negocio?

Cómo mejorar la eficiencia general del taller

Antes de verlo, conviene apuntar primero dos elementos clave que aumentan, por sí mismos, la eficiencia general del taller si los ponemos en práctica.

  1. Comunicación

Una buena comunicación entre los profesionales del taller, así como con colaboradores (peritos) y clientes (ya sean corporativos o particulares) hará que el taller funcione como un reloj y no se produzcan ineficiencias o demoras que aumenten el tiempo de ciclo de un vehículo.

  1. Organización

Un taller organizado es un espacio de trabajo más eficiente. Y la organización —que no sólo incluye a las personas sino también a herramientas, inventario…—, requiere de un liderazgo ejercido de arriba a abajo en la cadena de mando para que tenga un efecto duradero.

Hábitos que aumentan la eficiencia del taller

Prevé y planifica

Es probable que llegue un momento en que ciertas operaciones no requieran una planificación consciente, pues, como decíamos antes, casi ‘se harán solas’. Sin embargo, llegar a este punto sólo se consigue con la repetición y la experiencia, y lleva su tiempo.

Aunque tengamos que emplear tiempo para poner remedio (o atenuar las consecuencias) de los obstáculos o problemas que puedan surgir adelante (¿cuánto tiempo habrías ahorrado si, por ejemplo, hubieras enmascarado con atención, en lugar de tener que detenerte en eliminar pulverizaciones tras el repintado?) siempre merecerá la pena pues será tiempo invertido, no tiempo perdido.

Inspecciona y prepara

Otro buen hábito es inspeccionar el trabajo de chapa antes de la preparación previa al repintado. Una mejor inspección detecta cualquier problema que posteriormente se pueda convertir en un defecto, que nos obligue a repetir trabajos.

Evita ineficiencias

En un trabajo tan medido como el del pintor de vehículos son muchas las ocasiones en las que estamos expuestos a ineficiencias: evitémoslas ¿cómo? En general, poner el máximo cuidado en cada etapa del proceso evitará disgustos: desde la preparación de las piezas o de las herramientas a utilizar, al enmascarado (no subestimes su importancia) o al secado en función de los productos utilizados.

Ahorra tiempo

Si hay un aspecto clave en el taller de carrocería ese es el tiempo: realizar las tareas en el menor tiempo posible ¿Y cómo ir más rápido sin descuidar la calidad de cada trabajo? Tienes a tu alcance algunos trucos:

  • Utiliza carros: minimizarás el tener que estar buscando limpiadores, abrasivos, herramientas…

  • Limpia ‘con fundamento’: no adoptar un procedimiento de limpieza adecuado tendrá un resultado peor que insatisfactorio. Usa limpiadores adecuados a cada contaminante (suciedad, polvo, excrementos, sal, alquitrán…) pues, recuerda, muchos defectos tienen su origen aquí.

  • Comprende el proceso de lijado: para un pintor debe ser clave comprender qué hacen los distintos granos y lo que está tratando de lograr. No usar el grano adecuado para el resultado que buscamos puede tener consecuencias indeseadas más adelante.

  • Lija en seco: gracias al avance en los abrasivos ya no es necesario el lijado en húmedo, ya que hacerlo en seco produce un resultado igual de bueno y es mucho más rápido.

  • Verifica tu trabajo tras cada paso: una inspección a conciencia te permitirá corregir fallos, que siempre será mejor (y llevará menos tiempo) que tener que repetir todo el trabajo al final.

  • Cuida las herramientas. Límpialas adecuadamente y con frecuencia, y no esperes a que fallen para abordar su mantenimiento. Esto también es válido para la cabina de pintura.

  • Crea tu biblioteca de colores: identificarlos posteriormente te será mucho más rápido.

  • Atención al enmascarado: hacerlo bien, como decíamos, te ahorrará mucho tiempo en limpiar después.

No te conformes

Una vez hayas mejorado la eficiencia en tu taller, tarde o temprano tendrás que volver a adaptar los procesos porque los cuellos de botella cambiarán. Por eso, es mejor ir haciendo correcciones para adaptarnos a los cambios, que no tener que parar más adelante para acometer cambios más radicales… que, incluso, puedan llegar tarde.

Si quieres identificar qué influye en la eficiencia de tu taller de carrocería y qué beneficios obtienes al mejorarla, asómate a este post. Y si buscas las claves que te ayudarán a incrementar la productividad, no te pierdas este otro post.

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