secado

El secado es un aspecto fundamental en el repintado de vehículos, ya que está presente en gran parte del proceso. No en vano, el secado adecuado de aparejo, imprimaciones, pinturas de fondo, de acabado… es clave para que el resultado final sea óptimo y evitemos la aparición de defectos de repintado. Y es que, los distintos productos aplicados requieren unos tiempos de curado determinados que aseguren una resistencia y acabado perfectos.

De este modo, si no respetamos los tiempos de secado de forma estricta puede suponer, en el mejor de los casos, que la entrega del vehículo se alargue más de lo deseado. Y en el peor, que tengamos que repetir el trabajo que, además de provocar la demora reseñada, también influirá negativamente tanto en la productividad del taller como en su rentabilidad.

En este sentido, los equipos de secado son una buena solución para hacer frente a este inconveniente, pues ayudan a reducir los tiempos en el taller y, por lo tanto, también al tiempo de ciclo de cada vehículo.

Equipos de secado rápido más significativos

El taller tiene diferentes posibilidades para elegir la tecnología que mejor se adapte a sus necesidades:

Cabinas-horno. Utilizada generalmente para el secado de pinturas de acabado, el secado de las partes pintadas se produce por conducción-convección, en donde una corriente de aire a cierta temperatura genera la evaporación de los solventes y diluyentes contenidos en la pintura, desde afuera hacia dentro de las capas aplicadas. De media, el secado de piezas en cabina-horno requiere alrededor de 25 a 40 minutos, según el tipo de producto y las recomendaciones del fabricante. La temperatura de secado varía entre 50–70 °C.

Equipos de radiación infrarroja. A diferencia de la cabina-horno, los equipos de radiación infrarroja realizan el secado de piezas de dentro afuera. Así, al enfocar la superficie emisora de radiación (pantalla o lámpara) sobre la pieza y a cierta distancia, la radiación atraviesa el aire sin calentarlo hasta la película aplicada. Posteriormente, es absorbida para luego alcanzar el soporte (chapa) de la pieza, el cual eleva su temperatura y la transmite a la pintura.

Su uso está más orientado en la actualidad al secado de pinturas de fondo (masillas, aparejos) debido a su rápido secado, el cual requiere entre 15–20 minutos aprox. La temperatura alcanzada sobre la superficie oscila entre los 60–70°C.

Equipos de radiación ultravioleta. La luz ultravioleta (UVA) emitida por este tipo de lámpara actúa como elemento reactivo de la pintura y favorece su secado, lo que recibe el nombre de fotopolimeración. Por ello, solo se puede utilizar con pinturas y productos que contengan resinas fotoiniciadoras. Igual que los infrarrojos, se comercializan en carros móviles y están indicados para reparaciones de menor envergadura. Las lámparas disponen de reflexión dicroica, son más sensibles, y requieren un tiempo de precalentamiento antes de utilizarla (unos 2 minutos) y de enfriamiento tras su uso (unos 10 minutos). 

Disponen generalmente de reflectores parabólicos para conseguir un calentamiento de la superficie más uniforme, e integran unos filtros específicos que filtran la luz UVC y UVB con el objetivo de reducir el efecto dañino sobre la salud del operario. Su principal ventaja es la rapidez de secado, pues, en algunos casos, se puede reducir a tan solo 2 minutos.

Equipos venturi. Con la aparición de la tecnología base agua en las pinturas, surgieron estos sistemas para el secado de piezas. La diferencia con la tecnología convencional radica en que, principalmente, el caudal y la velocidad del aire deben ser aumentados debido a la más lenta evaporación del agua comparada con la de los solventes. En este sentido, el sistema venturi tiene el mismo principio de una cabina-horno, sólo que focalizando la dirección del aire sobre una zona específica, lo cual se logra con el montaje de estructuras con surtidores o mediante el uso de pistolas de soplado manuales, direccionados hacia la superficie a secar.

Paneles endotérmicos. Por medio de paneles dispuestos adecuadamente, se genera el calor necesario para realizar la reacción de secado homogéneo en la superficie pintada. Se pueden disponer equipos portátiles, pero en su mayoría, los paneles se adaptan a la cabina. Así, los paneles permiten sectorizar el secado de las piezas, especialmente aquellas ubicadas en las zonas laterales del vehículo, obteniendo un ahorro importante respecto del uso de la cabina-horno.

Mantas térmicas. Especialmente pensadas para secar masillas y adhesivos estructurales, destacan por ofrecer un calor de forma localizada, lo que las convierte en un sistema especialmente válido para zonas pequeñas de actuación y para poder seguir trabajando en las zonas colindantes sin riesgo de sufrir quemaduras.

Innovaciones en la pintura para mejorar su secado

Para ayudar a los talleres a mejorar su productividad, fabricantes de pintura como PPG han desarrollado barnices de alto rendimiento, que utilizan la tecnología más avanzada para lograr acabados excelentes y ultrabrillantes con una sola aplicación.

De este modo, gracias a sus ciclos ultrarrápidos de secado, tanto en cabina como al aire, barnices como D8177 Rapid Performance de PPG proporcionan una gran flexibilidad que se traduce en ahorros de tiempo, material y energía que no comprometen el rendimiento.

Y es que el nuevo barniz D8177 solo necesita 5 minutos de secado a 60°C, lo que permite a los negocios de carrocería un mayor volumen de reparaciones. Asimismo, los talleres pueden optar por un secado a baja temperatura (40ºC) —libre de polvo en 5 a 10 minutos, y manejable después de 20— o bien por un secado ‘Eco’ al aire (20ºC) más sostenible, —libre de polvo en 20 minutos y manejable después de 1 h—.

¿Necesitas algunas ideas para preparar de forma correcta el área de pintura de tu taller? Entonces, quizá te interese este post. Y si lo que buscas es incrementar la productividad de tu negocio, en este otro post te damos algunas claves.

 

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