Factores externos que pueden dañar la pintura del coche imagen

La mayoría de los trabajos que se realizan en el taller de chapa y pintura suelen tener que ver con la reparación de los daños producidos en los distintos elementos de la carrocería por siniestros.

Ya sean accidentes en los que se ven envueltos dos o más vehículos o golpes sin contrario como los daños producidos en las maniobras de aparcamiento (columnas, bolardos...), este tipo intervenciones suelen ser las más comunes a las que se tiene que enfrentar el profesional (chapista, pintor...) en su día a día.

Sin embargo, durante la vida útil de un vehículo, éste se puede ver inmerso en situaciones medioambientales o de uso que pueden llegar a deteriorar su capa de pintura. Estos daños también deberán ser subsanados por los profesionales del taller especialista en carrocería, por lo que conviene conocerlos y saber cómo actuar en cada caso.

Factores mecánicos

Este tipo de factores externos que dañan la pintura del coche se pueden clasificar en cuatro tipos distintos. Los primeros serían los factores mecánicos entre los que estarían el efecto abrasivo del polvo y la arena, junto a la fricción del viento durante la marcha, los impactos de gravilla contra la pintura, así como las marcas dejadas por los túneles de lavado.

Los golpes de gravilla en zonas como el capó o los paneles laterales pueden identificarse como desconchados de la pintura, que pueden llegar al apresto o, en muchos caso, a la chapa, pudiéndose producir oxidaciones.

Las zonas menos dañadas por este tipo de factores se pueden resanar fácilmente, mientras que donde los daños tengan una mayor magnitud será necesario lijar hasta la capa dañada para restituir la zona.

Factores de origen industrial

El segundo grupo de factores serían los de origen industrial y que también pueden agredir las pinturas de los vehículos. Entre ellos estaría la llamada lluvia ácida, las emisiones de instalaciones de combustión, polvo de hormigón o cemento, o ciertos líquidos como, por ejemplo, disolventes, ácidos de batería, así como determinados aceites y líquidos de frenos.

Para subsanar estos defectos, en muchos casos será suficiente con realizar un pulido de la superficie. Si esta prueba fracasa, deberemos lijar las capas dañadas y proceder a la reconstrucción de la zona.

Factores biológicos

Los factores biológicos serían los que conformarían el tercer grupo de agentes externos que dañan la pintura de los coches. Dentro de estos se encontrarían los excrementos de aves, las secreciones de insectos, las flores, las hojas o las resinas de los árboles.

Entre las manchas producidas por las resinas de los árboles, cabe mencionar como las más perjudiciales las que dejan especies como el pino o la acacia.

Su eliminación fundamentalmente con agua y jabón o bencina. Si la prueba no da resultado, deberán lijarse las capas que se encuentren dañadas.

Factores climáticos

Por último, los factores climáticos serían el último grupo de agentes dañinos para la pintura del coche. Entre ellos estarían la humedad y salinidad del ambiente, la radiación ultravioleta, el calor y el frío, así como las consecuencias derivadas de estos factores.

El deterioro de la pintura por estos factores suele traducirse en un matizado de la superficie, que puede evitarse si el conductor realiza un mínimo cuidado de la carrocería de su vehículo con lavados frecuentes y ceras de protección.

En este sentido, conviene señalar que los productos de conservación previenen el deterioro por la intemperie, actúan como repelentes de la suciedad y conservan la elasticidad de la capa de pintura, incrementando al mismo tiempo el brillo.

Por este motivo, es importante aconsejar al cliente sobre la importancia de lavar con periodicidad el vehículo, así como de la utilización de estos productos para realizar también un buen mantenimiento de la carrocería de su coche.

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