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recalibración ADAS

A pesar de la crisis económica generada por la COVID-19, el mercado de la recalibración de sistemas ADAS (acrónimo de Advanced Driver Assistance Systems, o sistemas avanzados de asistencia al conductor, en español) creció significativamente en 2020. Así lo indican los datos de los principales agentes del mercado de parabrisas, componente éste cuya sustitución requiere necesariamente de la recalibración del sistema ADAS.

Si tenemos en cuenta que la Unión Europea establece que, para julio de 2022, algunos de estos sistemas de ayuda a la conducción tendrán que incorporarse de forma obligatoria en todos los nuevos modelos de vehículos, el mercado de la recalibración se convierte en una de las más claras nuevas oportunidades de negocio para los talleres de chapa y pintura. No en vano, muchos de los sensores implicados se encuentran integrados en la carrocería del vehículo.

Recientemente, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), sugería al Parlamento Europeo, entre otras propuestas, "asegurar procesos transparentes de calibración para que los sistemas ADAS mantengan su eficacia con el paso del tiempo". Su objetivo es maximizar los beneficios de los sistemas ADAS antes de su implantación obligatoria.

La importancia de la calibración

Y es que la causa más común por la que los sistemas ADAS pueden sufrir fallos de funcionamiento es porque sus cámaras y sensores no hayan sido recalibrados cuando ciertas reparaciones lo requieren, o esa operación se haya efectuado de un modo incorrecto.

En este sentido, en unas pruebas efectuadas por el instituto MIRA británico se ha demostrado que, cuando las cámaras fallan por una mala recalibración, el coche no es capaz de realizar un reconocimiento fiable del entorno y los sistemas de seguridad fallan, lo que puede provocar una colisión o un atropello.

La instalación de ADAS demanda del taller de reparación de chapa y pintura el conocimiento de estos dispositivos y saber cómo sustituirlos o recalibrarlos. El objetivo es que recuperen su funcionamiento óptimo como garantes de la comodidad y seguridad de la conducción y no se vean afectados por las intervenciones de los profesionales. Para ello, es preciso calibrarlos empleando equipos específicos.

De este modo, tras la sustitución de una luna parabrisas con cámara, o la reparación o sustitución de un paragolpes con radares será necesario reorientar el sensor —siempre y cuando no se haya roto—. Este reajuste de parámetros se conoce como calibración y, dependiendo del sensor y del tipo de vehículo, se realizará de forma estática, con el vehículo parado, o dinámica, circulando por la vía.

En definitiva, la recalibración de sistemas ADAS, cada vez más presentes en los vehículos que salen al mercado, abre una nueva área de negocio para los talleres de reparación de carrocería.

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