Las carrocerías bitono ¿están para quedarse? imagen

La tendencia por las carrocerías en dos tonos de color no es algo nuevo. Basta con echar la mirada atrás para encontrar numerosos ejemplos en los que las marcas optaron por ofrecer algunos de sus modelos en dos colores. Harley Earl, un reconocido diseñador que trabajó en General Motors desde 1929 hasta 1959, es considerado como uno de los pioneros en esta materia. Su trabajo más trascendente quedó retratado nada menos que en la estética del Chevrolet Corvette de los años 50. Uno de los coches más emblemáticos de la historia de la automoción, que adoptó la novedad del contraste de colores.

Pero no fue el único modelo de la época que portó esa particularidad, pues podemos encontrar algunas ediciones bicolor en los voluptuosos Buick norteamericanos. También los tuvo Rolls Royce, marca que aún en la actualidad sigue ofreciendo muchos de sus modelos en dos tonos, como, por ejemplo, el Phantom.

Y si de marcas que decidieron continuar a lo largo de tiempo con la tradición de identificar a sus productos con el contraste de colores se trata, imposible no mencionar a Mini, que, desde hace casi 60 años, cuando lanzó sus Morris Mini Minor y Austin Seven, ofrece peculiares techos con tonos dispares al resto de su carrocería.

Precisamente, el relanzamiento de la marca en 2001 supuso un nuevo impulso a este tipo de carrocerías que, prácticamente sólo se veían décadas atrás en coches de lujo —salvo raras excepciones como el Nissan Patrol en los 80, por no hablar del Polo Harlequin—. 

Y es que, así como los coches han evolucionado con el tiempo, los procesos de pintura en su fabricación también lo han hecho. Desde las técnicas de recubrimiento, los tipos de pinturas y, por supuesto, el gusto de los consumidores, ha llevado a que las tonalidades de los vehículos evolucionen década tras década. Sin embargo, hay tendencias que ya hicieron furor tiempo atrás, y que hoy están de vuelta. Esto es lo que justamente viene sucediendo con las carrocerías bitono.

Bitono, como opción

La mayoría de las marcas que proponen un techo de color diferenciado lo hacen como una opción. Y es que pintar un coche en dos colores en una línea de montaje no es muy eficiente a nivel de tiempo y, por tanto, de costes. Por una parte, se precisa más personal ya que, sorprendentemente, es una operación todavía bastante manual.

Este proceso implica que, por regla general, se pinte todo el coche del color deseado (aquí, la fase es bastante automatizada) para luego tapar todo el vehículo excepto el techo y los pilares —cuando toque— (una operación manual) para después aplicar el segundo color.

Este segundo color se suele aplicar en una línea separada y dedicada a ello o bien en la misma línea de montaje, pero pasando el coche por el proceso de pintura una segunda vez. El primer caso implica mayor inversión, mientras que, en el segundo caso, implica reducir la capacidad de la línea de montaje, ya que el hueco que ocupa dos veces un mismo coche no se puede usar para una unidad adicional. En ambos casos, implica un mayor coste. De ahí que casi siempre los fabricantes lo ofrezcan como opción.

Sin embargo, como ya te contamos en El Blog del pintor, algunos constructores ya trabajan en el desarrollo de tecnologías que permiten que superficies específicas de la carrocería de un automóvil se pinten en un color diferente, todo en un mismo proceso de pulverización. Todo, buscando la máxima eficiencia.

La personalización al poder

Los fabricantes aseguran que, ofreciendo esta opción, sólo intentan ofrecer a sus clientes un plus en personalización, para que su coche sea casi único. Y es que, casi sin que nos hayamos dado cuenta, las carrocerías bitono han vuelto a estar de moda.

En los últimos años, decenas de nuevos modelos han llegado al mercado con una carrocería bitono: Nissan Juke, Abarth 500C, Peugeot 208, y más recientemente el 3008 o el 5008, Skoda Fabia, Renault Kaptur, Opel Adam, Citroën C3, C4 Cactus, DS 3, o los Toyotas Aygo, Yaris, Auris, CH-R, Suzuki Vitara… son sólo algunos ejemplos.

En la mayoría de los casos, pertenecen a los segmentos A y B y ofrecen la posibilidad de optar por un color de techo diferente al de la carrocería. Esta sencilla personalización parece ser un elemento clave en los segmentos con más volumen y permite diferenciar aún más el modelo de sus rivales.

Sin embargo, coches de mayor tamaño y de lujo como algunos Range Rover, el Volvo XC40, o modelos aún más premium no escapan a esta moda: desde Ferrari a Bugatti pasando por Rolls-Royce o Mercedes-Maybach, el techo en color diferenciado es una opción como otra cualquiera.

El siguiente paso será la posibilidad de optar no solamente por un color diferenciado para el techo y el resto de la carrocería, sino también el acabado: mate, satinado… Todo para hacer el proceso de repintado aún más exigente para el profesional del taller de chapa y pintura.

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