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Los KPI o indicadores clave de desempeño más importantes para el taller de carrocería (I)

La actividad de un taller de chapa y pintura presenta múltiples facetas, y todas ellas pueden ser medidas con indicadores clave de rendimiento, o KPI, facilitándonos su control y la toma de decisiones.

Gracias a estos indicadores, el negocio de reparación de carrocería puede configurar un cuadro de mandos básico que aporte la información necesaria para alcanzar una gestión eficaz de sus recursos, tal y como explica un artículo de la revista Cesvimap.

Los KPI principales para el taller de carrocería

Los KPIs varían de una organización a otra y dependen de las prioridades o de los criterios utilizados para analizar los resultados. Por ejemplo, para un comercio un indicador clave puede ser la facturación total o la fidelidad de su clientela, mientras que para un Gobierno estos indicadores serían, por ejemplo, la tasa de desempleo, el PIB...

En este primer post sobre los KPIs más importantes para el taller de carrocería vamos a analizar los indicadores, quizá, más básicos para su actividad...

Capacidad de producción

La capacidad de producción es una de las variables más importantes, y una forma de conocerla es a través del número de reparaciones realizadas en un periodo de tiempo.

Como no todas las reparaciones implican la misma carga de trabajo, este dato podría darnos una medida poco precisa si, en ese periodo, se han concentrado varias de mucha o de poca entidad.

Por este motivo, conviene analizar el número de reparaciones junto con las horas facturadas, ya que este dato sí indica la carga de trabajo que el taller es capaz de desarrollar. La relación entre las horas facturadas y el número de órdenes es la reparación media que realiza el taller.

El análisis por separado de estos datos para las áreas de chapa y pintura nos permitirá conocer si la capacidad de producción de estas áreas está equilibrada entre ellas; si no es así, existirá riesgo de formación de “cuellos de botella”.

Tiempo de ciclo

El tiempo de ciclo, que como ya contamos en un post anterior es la permanencia, en días, de un vehículo que acude al taller para ser reparado, y debe ocupar un lugar destacado en el cuadro de mando. Su optimización es de interés común para clientes, compañías de seguros y talleres, por sus distintas implicaciones.

La principal ventaja para estos últimos es la reducción del trabajo en curso (WIP o work in progress), lo que se traduce en una optimización de recursos de gran entidad (como son los vehículos de sustitución) o que podrían ser escasos (como el número de plazas de aparcamiento en el taller).

Como valor medio, según el artículo, entre 5 y 7 días laborables por reparación, podría ser considerada una buena marca para este índice, dependiendo del tipo de intervención que, con mayor frecuencia, se haga en el taller.

Ciclo de cabina

Otra de las facetas cuya medición es fundamental para la correcta gestión del taller es el rendimiento que se obtiene del equipamiento y de las instalaciones.

En este sentido, es interesante controlar el ciclo de cabina, que proporciona el tiempo empleado por reparación. Un valor óptimo para este KPI puede ser 1,6 h, segun el artículo.

Y llegamos a tres indicadores de los que hemos hablado mucho en El Blog de PPG, y que miden el rendimiento del personal productivo... y del propio negocio:

Productividad

La productividad nos informa sobre el porcentaje del tiempo disponible del personal productivo que se destina a trabajos facturables; es decir, a trabajos de reparación que reportan ingresos.

En todo taller debe hacerse frente a tareas no productivas de diversa naturaleza, como mantenimientos, trabajos repetidos y reuniones, entre otras muchas. Por ello, este índice debe encontrarse en un rango entre el 85 y el 90%, siempre que dichas tareas no excedan del tiempo habitual.

Eficacia

El índice de eficacia mide la relación entre las horas facturadas en las reparaciones y las horas productivas. Indica en qué grado los procesos de trabajo que se desarrollan en el taller permiten completar las reparaciones en menos tiempo del facturado. Los talleres con gran eficacia alcanzan valores superiores al 120 %.

Para obtener estos dos últimos KPI (productividad y eficacia) es de gran utilidad la existencia de un sistema fiable (y si es digital, mejor) de fichajes para el registro del tiempo de las tareas realizadas por los técnicos.

Así mismo, es necesario un correcto uso de este sistema por parte del personal del taller, de tal manera que siempre estén fichados en la tarea que estén realizando. De no ser así, la información que nos proporcionarían estos KPI no reflejaría la realidad del taller y nos podrían llevar a conclusiones erróneas.

Eficiencia

El índice de eficiencia, el tercero de los índices relacionados con la mano de obra, no requiere de un sistema de fichajes para su obtención, ya que es el porcentaje de horas facturadas frente a las disponibles. Tan solo es necesario un cómputo de dichas horas, en el que hay poco margen de error.

Este KPI mide fielmente la eficiencia real del taller y si existe posibilidad de mejorar en este aspecto. Los talleres más eficientes superan el valor del 100%.

A todos estos habría que sumar el que puede resumir la buena marcha o no del taller...

Rentabilidad

Todo negocio tiene como objetivo ganar dinero y maximizar sus beneficios, que es la diferencia entre gastos e ingresos. Si la diferencia es positiva, querrá decir que los ingresos son mayores a los gastos. Por el contrario, si los gastos son mayores a los ingresos, estaríamos hablando de pérdidas en el negocio.

La rentabilidad es un concepto que va más allá del de beneficio, ya que tiene como función cuantificar en términos relativos la utilización y explotación de un bien o servicio.

Existen sectores en los que los beneficios parecen altos, pero que si se calcula la rentabilidad, se obtiene un dato bajo. Este hecho puede suponer un problema para el negocio a largo plazo y puede llegar a comprometer su propia viabilidad.

Con el cálculo de la rentabilidad (cuya fórmula de cálculo es Beneficio Total / Ingresos x 100) se pretende comprobar cual es el retorno real de la inversión, así como tener un elemento comparativo con las rentabilidades de otras inversiones.

¿Te preocupa la gestión de tu taller? Asómate a este post donde te ofrecemos algunas claves para una buena gestión. Y si te preocupa su rentabilidad, en este post te explicamos cómo RCT de PPG te ayuda a optimizar los recursos de tu taller ahorrando tiempos en las reparaciones. Asimismo, en este otro te ofrecemos algunas claves para hacer de tu taller un negocio más rentable.

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