Cómo efectuar un pulido y abrillantado de la carrocería perfectos en el taller imagen

El paso del tiempo, el abuso de túneles de lavado o lavados con jabones agresivos, así como unas condiciones meteorológicas adversas, la radiación ultravioleta, la contaminación y otros muchos agentes externos van degradando la capa superficial de la pintura en la carrocería, lo que provoca microarañazos y la pérdida del aspecto original de la pintura. Además, estas irregularidades producen la pérdida del brillo original a medida que aumenta la cantidad de rayaduras y su profundidad.

Este tipo de imperfecciones pueden ser eliminadas con un repintado del vehículo, si bien existe otra alternativa para el cliente más económica y también efectiva como es el pulido, con el que se logra recuperar el aspecto original de la pintura.

Aunque mediante este proceso no se eliminarán arañazos profundos (una rayadura producida por una llave, por ejemplo), pues estos suelen llegar hasta la capa de imprimación, por debajo de la pintura, con el pulido y abrillantado conseguiremos rejuvenecer la carrocería.

Limpieza y lijado, lo primero

Y es que, mediante el pulido y abrillando podremos tanto eliminar un defecto tras el repintado —como ya hemos contado en este blog al hablar de los defectos—, así como renovar el acabado de un vehículo sin efectuar un trabajo de pintura conseguiremos dar un buen acabado a la carrocería de un vehículo.

Para efectuar un correcto pulido en el taller, lo primero que debes tener en cuenta es la limpieza. Así, para pulir, hay que partir de una superficie limpia y seca. Si no, la suciedad podría causar más daños en el revestimiento de pintura. En esta fase deberemos usar champú, manopla o bayetas de microfibras y agua.

En ocasiones, es recomendable realizar después una ‘descontaminación’ o eliminación de impurezas de la pintura, empleando una barra de arcilla o especie de plastilina o goma. Esto se realiza cuando el vehículo presenta una superficie rugosa o áspera, debido a su exposición a agentes contaminantes (polvo industrial, carbonilla de los gases de escape, etc.).

Una vez tengamos bien limpia la carrocería, procederemos al lijado, preciso para eliminar defectos y algunos daños, como arañazos superficiales presentes en la pintura. Antes, la pintura debe estar totalmente endurecida. Para eliminar, por ejemplo, descolgados o motas de suciedad, antes del lijado, se puede emplear un rascador o cuchilla de corte especial para rebajar la mayor cantidad posible del defecto, con cuidado de no causar más daño.

Este lijado se debe realizar con lijas finas —comenzando con lija de grano P1500, en seco o en húmedo, con lijadora roto-orbital (órbita 3 o menor)—. Después, continuaremos con un lijado más fino para facilitar el posterior pulido, en húmedo, con lijas más finas (hasta incluso P6000). Tras el lijado, deberemos obtener una superficie mate completamente homogénea.

Pulir para eliminar defectos

Como decíamos, y ya te hemos contado en otras ocasiones en El Blog del Pintor, tras el proceso de repintado, pueden aparecer defectos (motas de suciedad, descolgados o piel de naranja) que pueden eliminarse con un proceso de pulido y abrillantado que permita entregar el vehículo con el mejor acabado estético posible. 

Otros defectos, aunque menos habituales, pueden ser marcas de dedos o herramientas originadas durante el montaje de las piezas cuando la pintura no está endurecida, pulverizados por aplicación de pintura muy seca o por mal enmascarado en piezas que no debían recibir pintura, etc. Todos ellos requieren un lijado previo al pulido, teniendo la precaución de comenzar cuando la pintura haya endurecido.

Recomendaciones para un buen acabado

Recuerda que el vehículo debe estar limpio y seco antes de pulir y, la pintura, suficientemente endurecida. Además, conviene otra serie de consejos que nos ayudarán a conseguir igualmente un acabado perfecto.

Así, evitar pulir a pleno sol o con la superficie caliente, aunque sí debes disponer de buena iluminación. Además, es recomendable agitar bien los productos de pulido y abrillantado antes de usarlos, así como emplear bayetas de microfibras suaves, limpias y diferentes en cada proceso, que no creen nuevos surcos.

Tampoco olvides proteger con enmascarado gomas, cristales y piezas adyacentes, además de usar productos profesionales y exentos de siliconas. Por último, evita sobrecalentar la pintura, es decir, no ejercer demasiada presión con la herramienta de pulido ni emplear demasiada velocidad o tiempo.

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