La pistola aerográfica, aliada del pintor en el taller imagen

El trabajo de todo pintor de vehículos tiene una aliada muy especial en el taller: la pistola aerográfica. Su buen uso por parte del profesional del repintado de automóviles influirá de forma determinante en que el acabado final sea óptimo. Sin embargo, ¿qué sabes de ellas?

En los últimos años ha habido un gran avance en su diseño, en busca de la máxima transferencia de pintura, ligereza, ergonomía, fácil manejo, precisión en los acabados, diseño, facilidad de limpieza, montaje y mantenimiento, etc.

Las pistolas aerográficas se emplean para aplicar y pulverizar las imprimaciones, los aparejos y las bases de color y barniz sobre las piezas. La pulverización que se consigue con las pistolas permite atomizar el producto (base de pintura, barniz, etc.) en partículas muy pequeñas que se adhieren de manera uniforme sobre las piezas, lo que reduce la cantidad de producto aplicado y el tiempo de secado.

Estas pistolas, que funcionan con el aporte de aire comprimido que arrastra la pintura que se encuentra en el depósito de carga, pueden ser de hasta cuatro tipos.

Pistolas convencionales

Las pistolas convencionales emplean los principios de funcionamiento del conocido como ‘efecto Venturi’. Son pistolas antiguas con una tasa de transferencia de producto baja, del 30 al 40%, que trabajan con presiones de aire en la entrada de la pistola de entre 3 y 6 bar y en la boquilla de entre 2 y 2,5 bar. Con ellas, el producto aplicado llega a la pieza con fuerza, lo que produce un efecto rebote en la pieza, que influye en su tasa de transferencia. Las pistolas pueden ser de dos tipos:

• De gravedad. En estas, el producto cae al pico de fluido por su peso y la cantidad de producto aplicado se controla con la aguja y el pico de fluido. La aguja cierra la salida del producto al accionar el gatillo de la pistola. En una misma pistola se pueden montar un pico de fluido y una aguja mayor o menor en función del producto que se aplique.

• De succión. En las pistolas de succión, el producto es aspirado del depósito por depresión, mientras que el pico de fluido y la aguja funcionan del mismo modo que en las de gravedad.

Pistolas HVLP

Las pistolas HVLP ('high volume, low pressure') utilizan menos presión y más volumen de aire para atomizar la pintura que las pistolas convencionales, con lo que consiguen disminuir la velocidad de impacto de las partículas de pintura sobre la pieza y reducen el rebote de pintura y la niebla que se crea. Las pistolas HVLP tienen una tasa de transferencia del producto superior al 65%, lo que reduce el consumo de pintura, así como su desperdicio, en la misma medida en que disminuye el consumo de disolventes y la emisión de COV (compuestos orgánicos volátiles, también conocidos como VOC por sus siglas en inglés). Estas pistolas funcionan con una entrada de aire a 2 bar de presión y reducen la presión en la boquilla de salida a 0,7 bar.

Pistolas híbridas

Por su parte, las pistolas híbridas se han desarrollado para aplicar los barnices de última generación HS, UHS, antiarañazos y cerámicos. El barniz aplicado con las pistolas HVLP deja una gota más gruesa que no llega a nivelarse completamente antes de la evaporación de los disolventes, por lo que obliga a emplear más tiempo para obtener un buen acabado. Además, respecto a las HVLP se pierde algo en el aprovechamiento de la pintura pero a costa de una aplicación más fácil.

En las pistolas Hightech, Transtech o híbridas se aumenta la presión con respecto a las HVLP (1,5 bar de presión en boca frente a los 0,7 bar de las HVLP), pero manteniendo la transferencia de pintura y las ventajas de las HVLP. Además, se perfecciona el diseño del cabezal, lo que provoca una mayor velocidad de aire. Gracias a ello, las gotas de barniz son más finas y se consigue un mejor acabado final. 

Pistolas de retoques o 'spot repair'

Cada vez son más comunes las reparaciones de retoques en el taller de pintura, y son en este tipo de reparaciones en las que se emplean unas pistolas que se caracterizan por tener un menor tamaño que las pistolas de gravedad habituales.

Mediante estas pistolas se consigue reducir la superficie de trabajo, ya que la amplitud del abanico es menor. Los diámetros de boquilla también son menores, en torno a 0,8 - 1 mm, lo que obliga a diluir un poco más la pintura. También son idóneas para pintar piezas pequeñas. Además, gastan menos aire y pintura y son más ligeras y manejables.

Cada tipo de pistola tiene unas características, según el uso que se le vaya a dar y, por tanto, unas ventajas frente a otras. Y es que atrás ha quedado el emplear la misma pistola para todas las aplicaciones, pues aunque la inversión sea importante, los buenos resultados harán que el gasto en varias pistolas (según nuestras necesidades) se amortice pronto.

Por ello, es importante hacer una buena elección a la hora de adquirir una pistola aerográfica para nuestro taller, teniendo en cuenta que elegir las herramientas más adecuadas a nuestras necesidades y características (volumen de trabajo, operaciones más comunes, experiencia de nuestro personal...), también influye en la eficiencia de nuestro negocio.

 

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