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¿Sabes qué es el benchmarking? Ejemplos de éxito que pueden inspirarte para mejorar tu taller

El sector de la reparación ha cambiado radicalmente en las últimas décadas y también lo ha hecho su gestión. Así, los talleres que aún confían en la vieja gestión del taller cada vez lo tendrán más complicado para ser competitivos y, por tanto, para subsistir.

En este sentido, conocer el mercado y sus tendencias y nuevas técnicas empresariales son elementos clave para la gestión moderna del negocio de reparación de chapa y pintura, si lo que buscamos es no sólo su rentabilidad sino también su viabilidad.

En línea con esto, existe una técnica empresarial que nos puede ayudar a mejorar nuestro negocio: el benchmarking.

¿Qué es el benchmarking?

El benchmarking consiste en tomar como referencia los productos o servicios de empresas que son líderes en su ámbito de actuación y compararlos con los de nuestra propia organización para acometer las mejoras que se consideren necesarias.

De esta forma, en el benchmarking, que proviene del término inglés benchmark, que significa ‘punto de referencia’, se adoptan como referencia los procesos, productos, servicios y/o demás aspectos de otras empresas para aprender de su experiencia y mejorar el propio desempeño.

Aunque normalmente esta evaluación comparativa se centra en conocer y sacar conclusiones de las prácticas ‘ideales’ desarrolladas por la competencia para futuras estrategias, también se puede dirigir a aquellas prácticas que se llevan a cabo internamente en nuestra empresa.

Por ejemplo, un producto o servicio puesto en marcha por una empresa y que ha tenido éxito, puede servir como referencia para el lanzamiento de otro, que reedite la buena aceptación del primero.

¿Recuerdas el post sobre el análisis de tu competencia? Pues bien, ese análisis de nuestra competencia directa (o de otros talleres de carrocería de éxito) nos puede servir para introducir mejoras en el nuestro. No obstante, ese benchmarking no tiene que hacerse necesariamente con empresas de nuestro sector, pues en otros, podemos encontrar novedosas soluciones que aumentan la productividad y la competitividad.

En cualquier caso, lo que hay que tener en cuenta es que realizar un buen benchmarking no consiste en copiar lo que ha conducido a los grandes resultados de los rivales, sino en adaptar todos esos procesos a las circunstancias y características de nuestra propia empresa, pues de lo contrario se corre el riesgo de diluir nuestra identidad empresarial.

Tipos de benchmarking

Podemos hablar de tres clases principales de benchmarking:

Benchmarking interno. Se da dentro de la misma empresa, normalmente en aquellas de gran tamaño formadas por numerosos departamentos o divisiones, cuando se identifica un área como ejemplo a seguir por los buenos resultados que ha generado.

Benchmarking competitivo. Es el más conocido. Como apuntábamos, consiste en observar el funcionamiento y/o métodos de trabajo en otras empresas de nuestro sector para detectar a tiempo posibles fallos, solventarlos, hacer los ajustes necesarios y mejorar nuestros objetivos.

Benchmarking funcional. Se centra en la comparación con empresas que no pertenecen a la misma industria, de modo que es más fácil obtener la información necesaria al no ser la referencia un competidor directo. Aquí, lo importante es detectar las organizaciones que lo están haciendo especialmente bien y que servirán de benchmark.

El benchmarking competitivo es la evaluación comparativa más difícil de llevar a cabo, pues la competencia no estará dispuesta —salvo muy contadas excepciones— a colaborar, aunque se puede realizar gracias a los datos que pueden ofrecer antiguos empleados, proveedores o clientes; los que figuran en internet… Incluso los que se pueden obtener cooperando, es decir, con el intercambio de información entre empresas competidoras.

Cómo llevar a cabo el benchmarking

Para realizar correctamente el proceso de benchmarking, hay que seguir una serie de etapas:

Planificación. En esta primera etapa hay que preguntarse qué se quiere medir, a quién se va a medir (benchmarking interno, competitivo o funcional) y cómo se va a medir.

Definición de los datos a recolectar. El éxito o fracaso del benchmarking depende de la recopilación de información. Por ejemplo, si se desea analizar la presencia digital de una empresa rival, habrá que investigar sus redes sociales, blogs, web, posicionamiento en los motores de búsqueda, los comentarios que recibe y su velocidad de respuesta a los mismos...

Análisis. Recopilada la información, es el momento de estudiar aquellos elementos que son diferentes entre ellos y nosotros. Gracias a ello. será posible identificar las oportunidades de mejora.

Acción. Toca implementar las mejoras seleccionadas, aplicando el conocimiento aprendido durante el estudio de benchmarking.

Por último, no hay que olvidar hacer un seguimiento y evaluación de las nuevas medidas implantadas para nuestra mejora continua. Un perfeccionamiento de procesos y servicios que, a la larga, permitirá diferenciarnos en el mercado.

Cuando conviene aplicar el benchmarking

Ha llegado el momento si:

➡️Nuestros métodos de trabajo han comenzado a estar obsoletos, lo que está llevando a la empresa a perder competitividad.

➡️El número de competidores ha aumentado y sus estrategias están presionando el mercado.

➡️Nuestros usuarios recomiendan o se quejan diciendo que los métodos de trabajo deben mejorar, y nos ponen de ejemplo otros talleres.

➡️Nuestra cuota de mercado se está viendo afectada por la forma en que estamos actuando.

➡️Seguimos utilizando los métodos de trabajo de otros tiempos, que son buenos, pero que no permiten mejorar nuestra productividad.

➡️El negocio está pasando por un momento de aletargamiento, considerando su posición cómoda en el mercado.

➡️Nos hemos dado cuenta de que otros talleres, aunque sin ocupar una gran cuota de mercado, están haciendo las cosas de mejor manera.

➡️Hemos tomado la decisión de mejorar nuestros procesos, a pesar de que lo que estamos haciendo funciona, pero puede ser mejorado.

➡️Si queremos superar a nuestra competencia, aplicando nuevas formas de trabajar.

Ejemplos de benchmarking

Son bastantes los ejemplos de grandes y pequeñas empresas que recurrieron al benchmarking para seguir a la vanguardia y no perder posiciones. Dos casos llamativos son los de Starbucks y Xerox.

En el caso de Starbucks, en vista de que cadenas de comida rápida como McDonald’s captaban a parte de su clientela con la venta de café, decidió acortar el tiempo de preparación de sus bebidas como valor añadido. Para ello, se fijó en el fabricante japonés de automóviles Toyota, famoso por la optimización de su sistema de producción, ideando un plan de acción basado en un mejor diseño del espacio de trabajo y una nueva disposición de máquinas y utensilios para reducir tiempos.

Pero el caso más paradigmático, por ser el primero documentado de benchmarking, es el de Xerox, que a finales de los años 70, con sus competidores (Ricoh, Canon y Minolta) ofreciendo fotocopiadoras e impresoras a precios mucho más bajos y con la misma calidad, evaluó a sus rivales. Aquel análisis fue extremadamente útil para la compañía, que detectó grandes diferencias entre su productividad y la de sus competidores -como la ralentización que le suponía tener hasta nueve veces más proveedores-, lo que le condujo a perfeccionar procesos y definir nuevos estándares de rendimiento.

¿Te preocupa la gestión de tu taller? Asómate a este post donde te ofrecemos algunas claves para una buena gestión. Y si te preocupa su rentabilidad, en este post te explicamos cómo RCT de PPG te ayuda a optimizar los recursos de tu taller ahorrando tiempos en las reparaciones. Asimismo, en este otro te ofrecemos algunas claves para hacer de tu taller un negocio más rentable.

 

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